
Otra canción de los Beatles que, clarísimamente, habla del CAI Aragón es "I’ll get you. It’s not like me to pretend, but I’ll get you, I’ll get you in the end". "No es por presumir, pero te conseguiré. Al final, te conseguiré". No me diréis que no se refiere a la Copa EHF. Además, lo repiten hasta tres veces en el estribillo, lo que revela una cabezonería muy aragonesa, pero eso es tema de otro estudio. I’m in love with you many, many times before. Estoy enamorado de ti desde hace mucho, mucho tiempo. Lo del CAI con la Copa EHF dura ya cuatro años. Y no sigo porque creo que las pruebas son ya irrefutables. El caso es que el equipo está inmerso en una nueva edición, la cuarta consecutiva, de un torneo especial. Es pensar en Europa y nos cambia la cara. Porque nos gusta seguir plantando banderitas allá por donde pisamos a lo ancho del continente y porque nos sale ese pequeño poso de rabia que llevamos dentro por no haberla podido conquistar todavía. Yo sigo pensando que es cuestión de tiempo.
Europa es especial. Es un territorio que ya hemos hecho nuestro a base de viajes, sueños, ilusiones. Es nuestra historia. Es lo que somos. Algunos de nuestros mejores recuerdos pertenecen a la EHF. ¿Cómo no evocar Dunaujvaros, Skjern, Lisboa, Kozina, Chambery, Magdeburgo e incluso Nordhorn y Gummersbach? Bregenz es el próximo destino, el inicio de un nuevo viaje y la continuidad de un camino que nos ha de llevar algún día al éxito final. El CAI Aragón parte como favorito ante el campeón de Austria y, sin olvidar nunca que se trata de un partido de 120 minutos, debería estar en el sorteo del próximo día 24. El último tropiezo no debe de ser más que una advertencia. La ambición ha de seguir intacta.
El reto se presenta esta campaña más complicado que las tres anteriores. Puede que no haya ningún equipazo como el Magdeburgo del 2007, pero hay más aspirantes que nunca, un ramillete de cinco o seis equipos que pueden perfectamente terminar alzando la Copa. La EHF, aplicando una vez más su lógica ilógica, ha condensado en este torneo, supuestamente el tercero del continente, a los equipos que cayeron de las cribas previas a la Champions, dejando la sensación de que la Recopa va a ser más “barata” que la Copa EHF. Vale, muy bien, no importa. Lo aceptamos. Asumimos el reto. No queremos que nadie nos regale nada, no pretendemos que sea un camino de rosas, no nos gustaría tener la sensación de que va a ser fácil. Vamos a tomarnos muy en serio cada partido, todas y cada una de las eliminatorias, para que cuando llegue el momento de enfrentarnos a nuestro particular muro alemán estemos, esta vez sí, totalmente preparados.
"Te estoy diciendo, amiga mía, que te conseguiré, al final te conseguiré". Yo, si lo dicen los Beatles, me lo creo.
Europa es especial. Es un territorio que ya hemos hecho nuestro a base de viajes, sueños, ilusiones. Es nuestra historia. Es lo que somos. Algunos de nuestros mejores recuerdos pertenecen a la EHF. ¿Cómo no evocar Dunaujvaros, Skjern, Lisboa, Kozina, Chambery, Magdeburgo e incluso Nordhorn y Gummersbach? Bregenz es el próximo destino, el inicio de un nuevo viaje y la continuidad de un camino que nos ha de llevar algún día al éxito final. El CAI Aragón parte como favorito ante el campeón de Austria y, sin olvidar nunca que se trata de un partido de 120 minutos, debería estar en el sorteo del próximo día 24. El último tropiezo no debe de ser más que una advertencia. La ambición ha de seguir intacta.
El reto se presenta esta campaña más complicado que las tres anteriores. Puede que no haya ningún equipazo como el Magdeburgo del 2007, pero hay más aspirantes que nunca, un ramillete de cinco o seis equipos que pueden perfectamente terminar alzando la Copa. La EHF, aplicando una vez más su lógica ilógica, ha condensado en este torneo, supuestamente el tercero del continente, a los equipos que cayeron de las cribas previas a la Champions, dejando la sensación de que la Recopa va a ser más “barata” que la Copa EHF. Vale, muy bien, no importa. Lo aceptamos. Asumimos el reto. No queremos que nadie nos regale nada, no pretendemos que sea un camino de rosas, no nos gustaría tener la sensación de que va a ser fácil. Vamos a tomarnos muy en serio cada partido, todas y cada una de las eliminatorias, para que cuando llegue el momento de enfrentarnos a nuestro particular muro alemán estemos, esta vez sí, totalmente preparados.
"Te estoy diciendo, amiga mía, que te conseguiré, al final te conseguiré". Yo, si lo dicen los Beatles, me lo creo.
Fdo.: Sgt. Pepper




