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viernes, 24 de abril de 2015

La última patada


A falta de mayor dedicación y espacio en los medios de comunicación jerárquicos de la región, siempre queda un hueco en este blog para asumir los momentos trascendentales del Balonmano Aragón. El de este sábado a las 19 horas se antoja como tal, un enfrentamiento con el GlobalCaja Ciudad Encantada de Cuenca que, avatares del deporte, ha pasado de ser importante a no tener retorno. Ganar significaría la salvación oficiosa, algo alucinante después de una temporada definida como contracorriente; no hacerlo sería una carambola extraña pero no descartable, como nada en el deporte. Quedarían tres cartuchos más, pero la sensación de no sellar lo que está en tus propias manos deja expedito el camino al lamento.

Recién estrenado Septiembre y el milagro de la continuación en Asobal, un equipo enteramente de la casa, con excepción de Asier Antonio, empezaba con el trámite de Barcelona para levantar expectación la jornada siguiente ante el debut casero frente a MMT Seguros Zamora. Las diferencias aquel día entre la primera y la segunda parte evidenciaron qué era presente y qué podría ser futuro. Como todas las malas rachas, se encadenaron de manera acumulativa las derrotas. Salvo la agónica victoria del Juanfersa Gijón en el siglo XXI, el resto del saldo negativo fue inapelable. La situación era realista: no había para más. ¿O sí? Empezaron a moverse fichas y, como si de alguna película de acción, viejos compañeros de batalla en una liga antaño elitista descolgaron sus zapatillas y se encomendaron a un último servicio. Demetrio Lozano, desde el banquillo a exhibir cómo se puede seguir impartiendo magisterio con cuarenta tacos, y Julio Rodríguez, del que cierto cronista escribió que sabía hasta el color de la ropa interior de los lanzadores a los que se enfrentaba, apuntalaron un equipo que llevaba siete jornadas de desventaja.

Un punto sorprendente en León, un triunfo sobre uno de los mejores equipos de Asobal como es el Anaitasuna, hasta tres derrotas por un gol y tres puntos obtenidos frente a Huesca y Benidorm cerraban la primera vuelta con un hilo de vida. Todo seguía pasando por una segunda vuelta superlativa que recuperará las distancias perdidas al principio, y se lanzó la última ficha al tablero. Llegó Álvaro Ferrer ante la baja de Asier Antonio, dispuesto a hartarse de darle pelotas al casetero más aventajado. Desde ese momento hasta el día de hoy, sólo ha ganado el Barcelona en el Siglo XXI. Sobran los comentarios. El Aragón se metía desde su feudo en la pomada, incluyendo dos puntos muy relevantes en la cancha de Zamora en una especie de homenaje tardío a aquella primera parte de Septiembre.

Con toda la inercia positiva descrita, el Aragón seguía anclado en el penúltimo puesto, plaza que conlleva el descenso directo. El simbolismo de verte al otro lado de la línea roja seguramente necesitaba de un galope concreto, certero, sorprendente. Dos días en la ría de Vigo, por ejemplo. En la cancha del Cangas, uno de los mejores equipos que han pasado por Zaragoza, un bloque compacto con los conceptos tan claros como su humildad, el Aragón reventaba las previsiones y ganaba 31-34. Unido a la derrota del Ciudad Encantada, el Aragón salía por fin del descenso y colocaba el partido de este sábado en un plano cualitativamente distinto: el de la vida, que por sí mismo supera a cualquier otro.

Curiosamente, la trayectoria de Ciudad Encantada es inversamente proporcional a la del Aragón, con tan sólo una victoria y dos empates esta segunda vuelta. No obstante, si para nosotros es el partido de la vida, los conquenses lucen la ausencia de cálculo de la muerte. Zaragoza es la última estación para evitar el descalabro y, sobre todo, rearmarse moralmente puesto que MMT Seguros Zamora continúa en la lucha. Son peligrosos, aún sin Balaguer y Mendoza, porque han llegado a esta cita conscientes de estar peor de lo que creían. Todo lo que no sea jugar con la tensión de una final será nefasto para el Aragón. Disponemos, con un pabellón a una sola voz, de sesenta minutos para condensar un final a la temporada más bonitas de esta última década. Para explotar de trabajo bien hecho. No será porque no hemos tenido días y partidos inolvidables en los últimos tiempos pero todos sabemos, los que aguantamos ahí, que lo de este año es, como los recuerdos en blanco y negro, para siempre. 





Fdo.: Álvaro Lombardo Sáenz


domingo, 22 de marzo de 2015

Detalle a detalle

Foto : heraldo.es

Sin echar un vistazo a las estadísticas de años pretéritos, me atrevería a decir que la salvación este año en ASOBAL va a cobrarse cara, muy cara. Nuestro Balonmano Aragón no ceja en la puja y tengo la firme convicción de que el nombre antaño naranja y ahora azul no reblará. El argumento de esta creencia se autotitula siglo XXI, escenario donde, con la de ayer, ya hemos visto desfilar tres victorias consecutivas. Seguimos en puestos de descenso pero enganchados a la bombona de oxígeno. El equipo crece aunque, en medio, se mezclen escenarios inverosímiles patrocinados por duetos de gatillo fácil.

Cuando restaban diez minutos para la conclusión del envite frente a Abanca Ademar de León, clásico dónde los haya, tuve la sensación de que el final, más allá de la ventaja que reflejaba el marcador (34-31), iba a ser una lotería. Lo que desconocía era el carácter volátil de ese azar que impulsaban los colegiados catalanes. Dieciséis exclusiones fueron el bagaje de un arbitraje demasiado protagonista, demasiado amoldado a un partido sin ley y sin defensas. Tal vez la última jugada, un regalo en toda regla al Aragón, fue el colofón a un sabor agridulce porque, si bien es un lance más en medio de una vorágine de sesenta minutos sin estructura alguna, parece evidente que al Ademar le guindaron un punto. En este blog no se han asimilado nunca las medias tintas.

Antes de llegar al estrambótico final, el Aragón había gestionado los últimos minutos de una manera catastrófica, cayendo presa de la defensa abierta e individual que plantearon los leoneses. Se evaporaron en tres minutos tres goles que se habían construido anteriormente con mucho empeño y tocó someterse a los designios del sufrimiento. Las paradas de Álvaro Fernández y los consiguientes aplausos se oponían a la muñeca infalible desde los siete metros de Carrillo, las acometidas de una primera línea aragonesa mejor gestionada esta vez desde el banquillo tenían su contrapunto en los problemas que generaba en seis metros el brasileño Almeida.

Visto así, parece que las fuerzas estaban emparejadas. Sin embargo, en los parciales el Aragón siempre retuvo ventaja, aunque fuera mínima. Es posible que ese aliento, esa fe inconmensurable que han conseguido la conjunción de veteranos y chavales, fuera más potente que un Ademar que apesta a fin de ciclo. Los detalles a veces delatan flujos más internos y el hecho de que Almeida tenga que ser sacado en camilla ayudado por jugadores del Aragón mientras los suyos miran, e incluso que Vejin juegue cojo y pida el cambio sin recibir respuesta pueden decir más que el propio balonmano.

Si hablamos de balonmano, sólo deberíamos hacerlo de ataques. Unos porteros invalidados sea cual fuere la modalidad de unas defensas contemplativas permitieron los lucimientos individuales y colectivos. Desfilaron Del Valle, Vejin,  Demetrio, Kristensen y Millan desde el extremo, para deleite del respetable. Si se para uno a examinar esta pasarela y añade a la pareja arbitral, se atisba un poco más inteligible el devenir del partido, incluido su final. Aunque quizás fueran esos detalles de los que hablábamos más arriba, esas lógicas internas, las que determinaran que los dos puntos, fuese el que fuese el modo, se quedaran en Zaragoza y nos permitirán seguir en la brecha una semana más.






Fdo.: Álvaro lombardo Sáenz

domingo, 23 de noviembre de 2014

El escalón de abajo

Foto : Heraldo.es

La realidad es, mucha veces, un grueso muro con el que preferimos golpearnos antes que buscar otras opciones. Ella está ahí, inmutable, para equilibrar cualquier salida de tono que uno pueda desarrollar. Tozuda, como el centro de la defensa del Cangas, una multiplicación de piernas, brazos, contactos y desplazamientos contra las que el Aragón ayer chocó con insistencia. Otro ángulo de esa misma realidad, compartiendo escenario y protagonistas, lo confeccionó David García, que cosió y descosió a su antojo al centro de la defensa local.
No es que el Aragón se empeñara en darse de bruces. Es que no tiene más sitios donde agarrarse. Justo al contrario que el Cangas, cuyos recursos no son los de un equipo de abajo. Con esta premisa fundamental, se desarrolló el partido: el Aragón un paso por detrás, ya fuera en forma de dos o tres goles. Un espejismo de cabalgada hacia la remontada que, salvo inmolación de los visitantes, no podía llegar.
Dejarse la vida en cada acción, como aquél que salta de una trinchera, es un modus operandi que tiene sus limitaciones. Entre ellas, la inoperancia en la circulación del balón que olvida que existen los extremos. Ya sea Juan Castro, ya sea ese raudal del aire fresco que es Javier Ariño, el Aragón necesita un criterio en la posición de central. Ayer, el caos en la búsqueda de la mano, que no muñeca, de Val facilitó la ya de por sí aguerrida defensa de los Eijo, Cerqueira y compañía. Si a eso le añadimos la gran actuación de Mijuskovic repeliendo pelotas en los seis metros, se hace más fácil de entender el contrapié a lo largo de los sesenta minutos.
No podemos pensar en cuál es la liga de nuestros rivales. La situación crítica, donde por momentos parece que Aragón queda descolgado junto a Juanfersa Gijón, exige evitar categorizaciones y abarcar con todo, alma y cuerpo, los partidos. Eso ha demostrado el Aragón que lo maneja a la perfección. El equipo con Demetrio y con Julio es competitivo. Van a venir victorias a buen seguro. Ahora tal vez la ecuación resida en saber si serán suficientes. La ilusión es la misma que el día del Anaitasuna pero los argumentos deportivos son los que, definitivamente, dirán del músculo que puede lucir el Balonmano Aragón en esta liga desmadejada.

Fdo.: Álvaro Lombardo Sáenz

lunes, 10 de noviembre de 2014

Horario matutino


Tal vez porque venían nuestros amigos de Pamplona, tantos duelos y tantos recuerdos ya en la talega, el partido pasó al domingo al mediodía. Como buenos anfitriones, pusimos el mismo horario que en la Catedral y las dudas para aquellos a los que el sábado por la noche no acaba de cerrar. Por si fuera poco, Anaitasuna venía quinto y dispuesto a encaramarse más arriba frente a un colista que desconocía lo que es sumar dos puntos. Para hacer todo más desconocido, hasta pusimos dos árbitros polacos que poco o nada mejoraron al producto nacional.

Entonces, el escenario pintaba que podía ser tan poco propicio como desconcertante. Otro paraje inhóspito en esta temporada tan difícil. Sin embargo, como esas pequeñas decisiones que al tiempo mueven montañas, el Aragón se levanto de la cama en este horario matutino. Y ahí empezó todo. Porque lo de hoy no ha sido un partido aislado, ni un capítulo más, ni siquiera otra entrada de este blog. Ha sido el bautismo del Aragón azul. Pregunten a cualquiera de los irreductibles que seguimos yendo al pabellón y que nos hemos roto las manos de aplaudir cuando el encuentro ha concluido. A los abrazos de los jugadores, que transmitían más que mil palabras que se puedan escribir.  A la cara del presidente sentado en el palco. El velo que nos recubría todos en ese momento pintaba color de ilusión.

Es esa ilusión de quién siente algo como suyo y, consecuentemente, pelea por ello. Un orgullo con la misma magnitud que luce Demetrio Lozano en calidad de deportista. Ocho goles, un doble rol y la sensación de que es un ejemplo infinito. Con él y con Julio Rodriguez, del que una vez se escribió que sabía hasta la talla de calzoncillos de los lanzadores a los que se enfrentaba, este Aragón ha cogido aire competitivo. No es el momento de pensar en partidos previos o en la situación económica que seguimos padeciendo. Hay que creer en que tenemos equipo para ganarnos la continuidad en la Asobal y hacer camino. Del Valle, Ariño, Camas, Sergio García, Clavería, Millán, Tuquet, Ionut, Olano, Álvaro Fernández y los “papás” Val, Asier y Sorli son el contenido de ese trayecto. Santo y seña.

Seguramente nos queden unos cuantos infartos pendientes como el de hoy. Seguramente sea oportunista escribir hoy y no el día del Gijón o del Zamora . Seguramente. Pero cuando uno siente, no puede dejar pasar el momento. Otro día hablaremos de balonmano, de crónicas con más o menos infortunio. Hoy tocaba palpar, en nuestras carnes y en las de los jugadores, que hemos rescatado el brillo de los días de vino y rosas. Hemos intercambiado el dinero por la ilusión atroz que da la juventud y el aplomo  de los veteranos. Y, en plural porque este Aragón azul es comunión grada-pista, no llevamos idea de parar.






Fdo.: Álvaro Lombardo

lunes, 1 de septiembre de 2014

A la sombra de las torres del Pilar


Pocas cosas despiertan tantos sentimientos positivos para cualquier zaragozano como una visita a la Basílica del Pilar, y si de algo puede presumir este equipo es de la presencia local en el equipo. Si no estoy equivocado tan solo el alcarreño Deme y el irundarra Asier y el rumano Orban, decidieron nacer lejos de la sombra de las torres del Pilar. Un error, eso sí, que han subsanado con creces al echar raíces a orillas del Ebro.




Hoy el equipo ha optado, con buen criterio, acercarse a realizar la ofrenda a la Virgen del Pilar, corazón y salvaguarda de todos los zaragozanos y refugio al que acudimos a agradecer y pedir, mucho me temo que no de igual manera.




Ha sido un acto sencillo y emotivo, en el que el Capitán Amadeo Sorli ha leído un bonito texto en el que exhortaba a la Virgen a cumplimentar con su cariño y ayuda el esfuerzo y sacrificio que seguro ellos van a poner. No tienen por delante tarea fácil, ni nos gustaría que lo fuera. Queremos lucha y entrega, algo que a buen seguro que nos darán.

Y la primera prueba es de las que hacen levantar las cejas, pues irse a Barcelona a luchar por una victoria necesita mucho más que la ayuda de nuestra venerada Virgen. Dicen los valientes que a los toros de frente, y allí que vamos.

A disfrutar, que el Balonmano comienza en nada.





Fdo.: Espíritu de Magdeburgo.  



viernes, 15 de agosto de 2014

El “nuevo” Balonmano Aragón


Que este es un “nuevo” Balonmano Aragón es algo más que una obviedad reflejada en muchos pequeños detalles. Detalles que tienen su importancia en el conjunto de sensaciones bien distintas que uno percibe cuando se acerca al equipo. Es nuevo en la cabeza, con una Directiva (esta vez sí, Directiva) que pretende un cambio radical desde el estado de ánimo. Es nuevo en la Dirección Deportiva, con un Demetrio Lozano ilusionado como si estuviera viviendo sus primeros pasos en el mundo del Balonmano. Y con un equipo joven en todos los sentidos y dispuesto a pelear.

“Quiero desterrar esa sensación de abatimiento con la que hemos convivido este último año”. Estas palabras del nuevo Presidente del Balonmano Aragón, Eduardo Acón, reflejan perfectamente la intención y la dirección de los esfuerzos del nuevo dirigente del equipo zaragozano. Y desde luego parece estar consiguiéndolo. Poco a poco, pues la tarea no es fácil, pero basta con acercarse a los jugadores más veteranos del equipo para darse uno cuenta que algo, si no mucho, está cambiando. Es un cambio en el ambiente, en la actitud, en los detalles, si, pero un cambio importante. Es un cambio fundamental, un cambio en el ambiente que rodea a quienes son los protagonistas principales de la película, los Deportistas.

A partir de ahí queda el trabajo de convencer a los destinatarios del mensaje de que todos estos cambios, todos estos esfuerzos van por ellos, por los aficionados al balonmano, por quienes sábado a sábado se reúnen a seguir al Balonmano Aragón a disfrutar de nuestro deporte. Y la mejor manera que tiene está nueva Directiva de hacerlo es demostrándoles que este es el equipo de todos los que amamos este deporte en Zaragoza.

Nadie dijo que vaya a ser fácil, ni se esperaba, pero si hace quince días este equipo estaba muerto (y no en sentido figurado) ahora tenemos equipo, tenemos directiva (con un Presidente al que le gusta el Balonmano), tenemos iniciativas y mucha carga de ilusión que deberá ser refrendada por una afición que debe demostrar que quiere Balonmano Asobal en Zaragoza.

Y además, en lo estrictamente deportivo, uno tiene la sensación de que los nuestros nos van a dar de nuevo muchas tardes de alegría. Ayer los más jóvenes demostraron, con los nervios lógicos de la ocasión, que tiene calidad y ganas. Los jóvenes veteranos (véase Ariño, del Valle, etc..) que ya aportan una dosis de experiencia en la categoría fundamental para el equipo. Y los siempre jóvenes Amadeo ( ¡¡¡ Que calidad tiene de central !!! ), Asier y Val, que el eje central del equipo va a ser un valor primordial para el equipo.

Tenemos equipo. Vamos a disfrutarlo.






Fdo.: Espíritu de Magdeburgo.


domingo, 30 de marzo de 2014

La utopía del valor


Foto : Jaime Galindo (www.elperiodicodearagon.com)

Hace ya algún que otro mes que se jugó en Huesca la penúltima edición de estos derbis en la élite que estamos teniendo la suerte de vivir. Esa tarde-noche, una vez acabado el encuentro, un jugador del Aragón, uno de los que siguen contra cierzo y marea, me hablaba de que al equipo le faltaba consistencia.  Muchas cosas y casi ninguna buena se han sucediendo desde entonces: el equipo se descompuso debido a sus problemas económicos, este blog se desinfló al mismo compás, un aire de tristeza resignada nos sopló a más de uno en la nuca y la segunda vuelta empezó con un equipo de circunstancias. Ayer, en la segunda vuelta, Balonmano Huesca, de nuevo mejor equipo, se llevó los dos puntos del Príncipe Felipe (28-30). Fue otro partido intenso, fulgurante, como el de Noviembre. Pero esta vez estoy seguro de que nadie, ni los directamente implicados ni los de la grada, habría reflexionado como aquella vez en las cercanías del Cerro de San Jorge. Consistencia es una palabra que los jugadores actuales del Balonmano Aragón han asociado para siempre con dignidad.

Consistencia mental, física, táctica (en Logroño tal vez les convendría fijarse en un tal Ortega más que en Jorge Gómez) y grupal, entre ellos mismos y entre la afición. La simbiosis naranja no se le escapa a nadie y menos en el día de ayer que, a fin de cuentas, pese a discrepancias que han existido, existen y existirán (otra cosa es la educación con que se gestionen), nos visitaban nuestros vecinos y eso exige las mejores galas. Balonmano Huesca, uno de los cuatro mejores equipos de esta liga, tiene plantilla suficiente para que el mismo fuelle que nos valió contra Gijón o Cangas no sea suficiente. Curiosamente, en la primera vuelta, esos mismos tres equipos nos derrotaron. En ésta, sólo han repetido victoria los oscenses. Y el contexto no es el mismo. El Aragón, como todos sabemos, ha mutado, pero ha redefinido el verbo “devaluarse”. Resultados e imágenes invitan a esa constatación.

De nuevo, los naranjas fueron competitivos. Balonmano Huesca, de acuerdo a su mayor jerarquía, llevó la iniciativa durante la mayor parte de los primeros treinta minutos. Bien armados y sólidos en la línea de los seis metros, la faena ofensiva era tema de ese jugador tan total que es Novelle y un afilado estilete llamado Cuartero, tan efusivo en sus celebraciones cuando son en Zaragoza. 7- 11(min. 20) en un partido presuntamente controlado por los visitantes que, de repente, saltaba por los aires cuando los árbitros decidieron ajustar, con sus criterios ambiguos, la defensa oscense. Dos exclusiones seguidas, unidas al empeño de los locales de la mano del insustituible Demetrio Lozano, ponían las espadas en todo lo alto con un parcial de 6-1. Un lanzamiento a bocajarro errado por Del Valle impedía el desmelene completo y al descanso el electrónico dictaba empate a 14.


Sin embargo, los vestuarios trajeron más de lo mismo. Una superioridad del Balonmano Huesca cimentada en su rocoso 6:0, que le permitía tanto correr como provocar errores en la circulación de los naranjas. Si a eso le sumamos dos o tres pelotas inconmensurables sacadas por Pablo Hernández, era evidente que sólo otro colocón de adrenalina, de esas que el Aragón saca de lo más profundo de su ser, podían reconducir la situación (20-24; min. 45). Realmente, era una miniatura de la realidad: el Aragón ha hecho del reto su vida, pero estos a veces se topan con la realidad. El millón de deuda como club y el Huesca en el partido de ayer. Uno no siempre quiere, uno no siempre puede. Pero, dando por sentado lo primero y haciendo lección permanente lo segundo, el Aragón no entiende eso de mirar al suelo. Los oscenses gestionaron con sobriedad su superioridad en el tramo final, con una parsimonia cercana al pasivo, y el Aragón, sin lanzamiento exterior, sin metros y sin combustible, seguía moviendo la pelota de la mano de esos quilates de balonmano llamado Sorli. Creo que nadie pensó en que se llegara a puntuar, ni los propios árbitros llevaban esa idea con esa maestría de pitar según la dirección del viento. Pero dio igual, ayer no hubo culpables, ni triunfadores siquiera. Hasta los puntos podrían ser secundarios. Huesca cumplió y sigue camino de una clasificación histórica. Y lo de esta gente que compone el Balonmano Aragón es para que a todos los críos que estuvieron jugando antes durante el todo el día les pongan un día un documental de esta historia. Seguro que no hay mejor estrategia para demostrar tangencialmente qué es tener integridad y cómo se puede plasmar con un balón de por medio.



Fdo.: Álvaro Lombardo Sáez